“SAVERIO, EL CRUEL”
Los alumnos de 3º Comunicación, Artes y Diseño representaron el viernes 5 de octubre la obra de teatro “Saverio, el cruel”, una comedia dramática de tres actos. Esta obra fue escrita por el dramaturgo argentino Roberto Arlt (1900-1942), en el año 1936.
Trata de la historia de Saverio, un cándido mantequero. Los integrantes de una barra de jóvenes dispuestos a todo con tal de pasar un buen momento, eligieron como blanco a este vendedor para urdir la burla. Lo que comienza como una broma inocente puede terminar teñido con la sangre de la tragedia. Así ocurre con la farsa que Susana y sus secuaces le montan a Saverio. El oscuro vendedor de manteca se hará cargo del papel que le asignan este grupo de pudientes, pero el juego terminará asimilado a los pliegues mortíferos de un gran delirio. A Saverio, un ser insignificante, le proponen componer un personaje sangriento y cruel, a los fines de una supuesta acción caritativa. Saverio se hará cargo de esta ficción hasta sus últimas consecuencias. En el fondo de la cuestión hay una compulsión, común a todos los seres humanos, por zambullirse de cabeza en espejismos totalitarios.
De este modo, todos entran en el juego sin sospechar siquiera cuál es la verdad de la situación ni hasta dónde puede llegar la farsa.
Trata de la historia de Saverio, un cándido mantequero. Los integrantes de una barra de jóvenes dispuestos a todo con tal de pasar un buen momento, eligieron como blanco a este vendedor para urdir la burla. Lo que comienza como una broma inocente puede terminar teñido con la sangre de la tragedia. Así ocurre con la farsa que Susana y sus secuaces le montan a Saverio. El oscuro vendedor de manteca se hará cargo del papel que le asignan este grupo de pudientes, pero el juego terminará asimilado a los pliegues mortíferos de un gran delirio. A Saverio, un ser insignificante, le proponen componer un personaje sangriento y cruel, a los fines de una supuesta acción caritativa. Saverio se hará cargo de esta ficción hasta sus últimas consecuencias. En el fondo de la cuestión hay una compulsión, común a todos los seres humanos, por zambullirse de cabeza en espejismos totalitarios.
De este modo, todos entran en el juego sin sospechar siquiera cuál es la verdad de la situación ni hasta dónde puede llegar la farsa.